„Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables“.

Séneca

 

Quiero comenzar haciendo uso de estas sencillas y profundas palabras de Séneca para que reflexiones sobre un enorme potencial que todos poseemos. Me estoy refiriendo a una increíble y poderosa herramienta que, si sabes usar de forma correcta, será capaz de cambiar cualquier aspecto de tu existencia. Sí, te estoy hablando de la MENTE.

 

 

A partir de tus pensamientos creas tu propia realidad

 

Tus pensamientos se transforman en palabras, las palabras en acciones, las acciones en hábitos y los hábitos en tu destino. Entonces, si partimos de la premisa de que todos forjamos nuestro propio destino, ¿por qué nos imponemos límites que nos impiden crecer como personas psicológicamente sanas y felices? ¿es posible encontrar la forma de que todos y cada uno de nosotros podamos conseguir un cambio personal que mejore nuestras vidas? Afortunadamente, la respuesta es un rotundo sí.

 

No se si conoces el concepto de resiliencia; pues bien, este término responde a la capacidad del ser humano de afrontar con flexibilidad situaciones límites o traumáticas, de sobreponerse y de salir fortalecidos de ellas. Una persona resiliente posee la capacidad de reestructurar sus propios recursos mentales para adaptarse a unas nuevas circunstancias y necesidades y, a la vez, utiliza estas nuevas situaciones para crecer y desarrollar su potencial a niveles máximos. Ser resiliente es una actitud de vida, es una forma diferente y más optimista de ver el mundo.

 

La resiliencia no es una cualidad con la que nacemos, no viene impresa en nuestros genes. Todos podemos desarrollarla a lo largo de nuestras vidas. Entonces, si todos podemos poseer esta capacidad, ¿por qué no nos centramos en cambiar nuestras emociones cuando no podemos cambiar la realidad?

 

Para responder a esta pregunta volvemos a recurrir al poder de la mente puesto que esta ejerce una influencia directa en todos nuestros actos conscientes. Pero para que esta influencia sea beneficiosa es esencial aprender a controlar nuestras acciones, las emociones, los sentimientos y los pensamientos. De igual forma debemos concentrarnos y esforzarnos en alcanzar nuestras metas y deseos, buscar el perfeccionamiento y la excelencia de manera permanente.

 

Seguramente estés familiarizado con la cada vez más creciente industria de la autoayuda y también es posible que encuentres más de un título en los que identifiques problemas que te afectan. Estos programas te ofrecen diferentes herramientas y pensamientos que te pueden facilitar la tarea de aprender a afrontar tu presente desde nuevas perspectivas. Si lo analizas, simplemente te están hablando de abrir y expandir tu mente. Pero no es precisamente de autoayuda de lo que te quiero hablar.

 

Tampoco quiero ponerme en plan muy técnico, pero debes entender que la estructura de la mente humana trabaja con el Ello, el Yo y el SuperYo.

  • El Ello se encuentra en el inconsciente y representa el ser impulsivo que busca el placer, es lo que realmente quieres.
  • El SuperYo representa a las normas y principios impuestos desde el nacimiento y permanecen durante el resto de nuestras vidas en el inconsciente; estas estructuras rígidas te limitan y, en función de tus propias creencias y experiencias, ponen a prueba lo que realmente crees que es correcto para ti.
  • El Yo es la parte consciente que decide y equilibra las acciones basándose en un juicio entre el Ello y el SuperYo.

 

Por otro lado, para entender nuestro comportamiento más primario hemos de comprender cómo funciona el cerebro humano a nivel emocional. El cerebro está dividido en el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo, uno se centra en la razón y otro en la emoción. Dicho de otra forma, uno es el consciente y otro el subconsciente. Este último es el más oculto, y a su vez el más poderoso. El subconsciente no diferencia la realidad de la ficción, gobierna el reino de las emociones, y para comunicarnos con él no le hablamos con palabras sino con imágenes, símbolos, rituales…

 

Para que puedas comprender mejor la mecánica de las emociones en nuestro cerebro, te voy a poner un sencillo ejemplo: si le tienes fobia a las cucarachas y ves a estos insectos en una película, tu cuerpo empezará a dar las mismas respuestas fisiológicas que si los vieras en la realidad: sudoración, incremento del ritmo cardiaco, falta de aire, terror… No obstante, aunque te pueda parecer lo contrario, tu mente sólo quiere protegerte y actúa en consecuencia, envía señales a tu cuerpo para que te alejes del potencial peligro que está percibiendo. En esta situación es el subconsciente el que está actuando.

 

mujer junto a la pared

 

De igual forma somos propensos al autosabotaje inconsciente. Cuando instalamos una emoción de forma muy rutinaria, por ejemplo la depresión o la baja autoestima, adoptamos actitudes que apoyan nuestro estado anímico. Mostramos a los demás signos de no estar bien, nos miramos al espejo y nos soltamos un discurso de lo mal que hacemos todo. Todo eso son acciones que giran en torno a la emoción tristeza y que además la vuelven crónica. Al validarla a través del tiempo se construye de forma real e inclusive pensamos que forma parte de nuestra personalidad.

 

¿Significa esto que la tristeza es culpa de uno mismo? No. ¿Qué la depresión se siente porque se quiere? Tampoco. Si que es cierto que existe un motivo para que estos estados de angustia, miedo o depresión se produzcan, pero no proceden de una situación real, sino de cómo interpretamos las experiencias de nuestro pasado. Cuando estas experiencias las hemos procesado de forma negativa, percibimos como amenazas reales situaciones que no lo son.

 

De hecho hay que resignificar y entender que no hay emociones buenas ni malas. Las emociones son indicadores. Todos estos sentimientos debemos admitirlos y sentirlos, pues solo dándoles cabida en nuestra mente es como llegan a desaparecer como amenazas. El problema es cuando las tapamos por miedo; el subconsciente siempre traerá de vuelta las emociones o sentimientos que no se han identificado y aceptado.

 

El poder de la mente

 

Generalmente solo nos damos cuentas del poder de la mente cuando nos produce problemas como ansiedad, estrés, fobias, miedo, celos, envidias… pero este poder puede ser revertido, ya que no es unidireccional, tiene doble sentido. De la misma forma que los pensamientos negativos pueden afectarnos de tal manera que nos pueden sumir en un pozo de desesperación, controlar nuestros pensamientos de forma positiva nos puede aportar enormes beneficios y llevarnos a la senda del éxito.

 

Los sentimientos, las emociones y los pensamientos se convierten en causas y efectos que determinan en mayor o menor grado el éxito y la felicidad. De nosotros depende alcanzar las metas y objetivos que nos proponemos, solo debemos modificar nuestros pensamientos para conseguir que nuestro ahora, es decir nuestro presente, sea lo más favorable posible.

 

Por ello es que decimos que el subconsciente es la parte más poderosa de uno mismo, nos controla involuntariamente. Si no sabemos que las respuestas impulsivas y emocionales no son nuestras, sino de la mente en un intento de protegernos, es cuando aparece el verdadero problema ya que nos situamos en una actitud de vida mecánica o predeterminada por los condicionamientos sociales. Es lo que coloquialmente conocemos como ir por la vida con el piloto automático en funcionamiento.

 

Abandona el piloto automático

 

Pero ¿qué ocurre si decides abandonar el piloto automático y tomar las riendas de tus emociones? Pues, simplemente experimentarás un cambio hacia un nivel de conciencia existencial más elevado. Definitivamente, abandonar el piloto automático no es una tarea fácil; significa abrir la caja de Pandora para aceptar y comprender las dificultades y los conflictos internos que la personalidad de cada individuo presenta.

 

Para poder llegar a recuperar el control de la mente y poder aprovechar su increíble potencial es necesario desprogramar todos los mensajes y experiencias negativas que quedaron impresas en nuestra infancia. Si no lo trabajamos, estas experiencias nos marcan y obligan a interpretar el presente de forma equivocada.

 

El verdadero poder de la mente radica en ser consciente de nuestro propio YO, en la aceptación de nuestros propios demonios. El autoconocimiento es el arma más valiosa y poderosa que tenemos para poder afrontar con éxito las dificultades y los retos. Conocer cuales son, tanto las fortalezas y habilidades como las limitaciones y defectos, brinda la posibilidad de ser más objetivos con las metas que nos proponemos alcanzar ya que nos permite conocer todos los recursos que tenemos a nuestra disposición para lograrlas.

 

Para concluir, el autoconocimiento implica comenzar con un proceso de aprendizaje que nos lleve a desterrar todos aquellos sentimientos y emociones que nos afectan negativamente, es revertir lo negativo en positivo a través de la aceptación, la plena conciencia y la confianza en uno mismo. Solo así es posible llegar a ser una persona de éxito y, en definitiva, feliz.